Aquella mañana la despertó el sonido chirriante del teléfono, otro día más, una llamada más a la misma hora. Aquella mañana no se levantó y lo único que hizo fue darse la vuelta en la cama e intentar volver a conciliar el sueño, el estúpido sueño. A las diez el teléfono volvió a sonar...
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Sonrisa.