En ese momento no nos importo nada, no nos importo lo pasaría después, tampoco el tiempo que hacía fuera, ni tan siquiera importo el perro que ladraba en la calle, en ese momento, importábamos nosotros.
Importaba su olor, su tacto, su mirada, su sonrisa. Importaba la felicidad que se expandía como ultrasonidos, importaba que el mundo estaba parado, solo habíamos dos.
Ese día algo cambió. Algo fue distinto. solo es cuestion de caminar

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Sonrisa.