Y que nadie te entienda. Que parezca que vuelas. Que te sientas Spiderman. Que te quieres beber hasta la sandía. Que todo lo que él, ella, ellos, ellas dicen deja de parecer importante. Que aquel que te sonríe cada día hoy lo deje de hacer. Que ese libro de encima de la mesa hoy te parezca el mapa del paraíso. Que tengas ganas de irte a Etiopía. Que te apetezca reinar en algún país con un nombre desconocido. Que te creas lo más tonto del mundo. Que hoy no tengas nada que decir. Que llores por un lápiz. Que pintes un espejo. Que escuches lo inescuchable. Que te rías como si nunca más fueses a poder hacerlo. Que te vistas como una estrella de cualquier galaxia perdida. Que simplemente hoy, me siento yo, hoy no quiero escuchar palabras bonitas, ni palabras falsas ni siquiera palabras. Hoy me siento yo, en todo mi apogeo. En toda mi esencia. En mi infinidad de tonterías. En mi pelo engrifado. En mis uñas rosas fosforitas. En mis pies descalzos. En mi mirada con tres kilos de rimel. En mi sonrisa con sabor a fresa. En mis ojeras. Sí, en mis ojeras de no dormir, pero son mías.
En mí, hoy, querido mundo, me siento yo y eso es más que suficiente.


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Sonrisa.