Y entonces él, la agarró suavemente de la cintura y la hizo girarse mientras le apartaba el pelo de la cara. Entonces, se besaron. Se besaron de esa manera en la que sólo lo saben hacer dos locos enamorados. Dos estúpidos adolescentes que se piensan que lo suyo es para siempre. Dos personas, a las que en ese momento, no les importa nada. Se besaron, como sólo ellos saben.


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Sonrisa.